KLAUS HALSEY

Klaus Halsey nació el 4 de noviembre de 1988, el hermano mellizo de Ivy, el pequeño de los 2 por cuestión de minutos. Aunque realmente si diferenciamos, el duplica en tamaño a su hermana. Aparentemente parece un hombre agresivo, pero nada fuera de la realidad. Tiene 2 hermanos más que se quedaron en Florida con la familia, aprendiendo y siguiendo los pasos de su abuelo Klaus y de Marco, ya fallecidos.
Te contaré un poco de Klaus (el nieto) y de su vida, siéntate, intentaré ser breve.
El día que nació cerraron toda la planta del hospital, su abuelo Klaus y Marco se encargaron de que sus primeros nietos fueran intocables. Marco realmente no es su abuelo, pero estuvo allí junto a ellos desde el primer momento. En cada cumpleaños, en cada navidad, en cada suspiro, llanto y alegría.
Klaus y Marco eran 2 personas serias y autoritarias, pero con la suficiente cabeza para saber que siempre hay que tener un equilibrio con la familia.
Su abuelo Klaus nunca vio del todo a su hijo, padre de Klaus e Ivy, como un líder para poder llevar la familia. Una organización criminal asentada en Florida, Miami. Toda esa zona era de ellos, todo pasaba por sus manos, inclusive lo malo. Durante muchos años vieron como su abuelo y Marco tenían a rangos altos de la policía de su lado. Siempre nos explicaba nuestro abuelo, antes de irse a reunir en el restaurante de Marco, que todo tiene un principio y un fin, un qué. Que nada ocurre por casualidad, ni suerte. La suerte, la casualidad eran palabras que se usaban cuando algo venía de forma desconocida. Existía la causalidad, causa y efecto. Si haces las cosas bien, si mantienes el equilibrio, estarás en equilibrio con la vida.
Si algo recuerdo de mi abuelo, era lo mucho que le gustaba leer, y lo que nos insistía a mi y a mi hermana Ivy en desarrollar el cuerpo, pero también la mente.
Como te digo, el cuerpo lo desarrollé a un XXXXL, la verdad? Tengo amor por la comida, me da igual que clase de pizza, que hamburguesa, que patatas fritas… me las como todas. No le hago ascos a nada, como mi hermana.
Ohh.. acelgas, que asco. YO me las como!! Tranquila
Uhhhhh Pizza de piñaaaa que asco. Tranquila hermanita, DAME 2!


Realmente mi hermana y yo no nos parecemos en gran cosa.
Ella es una cabrona que adora ser mala, y yo soy un gordo que adora hacerla enfadar.
A mi se me da de lujo apuntar sea donde sea, vida real o un juego, y a ella le gusta más buscarle los 5045435345 pies al gato, más al estilo CSI pero de la maldad.
En lo único que me ganó mi hermana, fue en los minutos antes de nacer que me sacó. Y seguramente cuando ella lea esto, que lo hará, me va a pegar una buena hostia.
Tengo una familia estupenda, y gracias a dios he tenido una infancia genial. Mi madre me mimaba con locura, mientras que de mi hermana solo sentía decepción por no ser su princesa. Supongo que todo ese amor, lo decidió entregar a mi y mis kilos.
Soy una persona de comer, me gusta, debo admitirlo. Soy corpulento, alto, moreno y ojos azules. Acabé los estudios con lo justo, y gracias a ir copiando los examenes a mi hermana. Nunca se me dio bien estudiar y prestar atención, por eso cuando mi abuelo hacía reuniones, no contaba mucho conmigo con los detalles. Los paso por alto, y a veces me quedo embobado mirando la pared. Desde bien pequeño empecé con las consolas, si tenemos en cuenta que me daban todo lo que quería, mi querida madre… Podía decir, quiero la play 1, y la tenía en cero coma, quiero ese mando y lo tenía. Siempre me llevaba genial con la gente, todo lo que mi hermana no era sociable, yo era lo contrario. Me llevaba de lujo con todo el mundo, y por eso a día de hoy con 31 años, sigo teniendo buenos recuerdos de amistades aún vivas en Florida.

De adolescentes, nuestros fines de semana eran, helado, comida basura y juegos. El resto de días, salíamos del instituto, e íbamos al restaurante de Marco, para estar dando por culo, jugar a mafiosos y que nos llamaran la atención.
Recuerdo cuando tenía 14 años, El calabazas se dejó una combat en la mesa del restaurante, eran las 3 de la mañana de un viernes, recuerdo que era un viernes, ya que a esa hora un día de cada día, ni de broma estaríamos fuera de casa.
Cogí la pistola y me puse a hacer el gilipollas, mi hermana corría y se escondía, gritaba Pium!! PiuM!!! y se me disparó. Atravesando el sofá que tenía enfrente. Por un momento pensé, -Me he cargado a mi hermana!!!-. Salió escopeteada de detrás del sofá con la cara blanca, vino corriendo mi abuelo, Marco, mi padre… todos con armas en las manos. Se pensaban que nos estaban atacando, y cuando me vieron con la pistola en la mano y a mi hermana blanca al lado de un agujero en el sofá. Nos cayó una bronca del 15, y nos castigaron mucho tiempo, cosa que tuve que pagar el doble, ya que mi hermana no hizo nada y le tocó comerse el marrón igual.
Eso sí, nunca voy a olvidar como El Calabazas salió corriendo con los calzoncillos aún en los tobillos asustado del baño.

De adolescentes, nuestros fines de semana eran, helado, comida basura y juegos. El resto de días, salíamos del instituto, e íbamos al restaurante de Marco, para estar dando por culo, jugar a mafiosos y que nos llamaran la atención.
Recuerdo cuando tenía 14 años, El calabazas se dejó una combat en la mesa del restaurante, eran las 3 de la mañana de un viernes, recuerdo que era un viernes, ya que a esa hora un día de cada día, ni de broma estaríamos fuera de casa.
Cogí la pistola y me puse a hacer el gilipollas, mi hermana corría y se escondía, gritaba Pium!! PiuM!!! y se me disparó. Atravesando el sofá que tenía enfrente. Por un momento pensé, -Me he cargado a mi hermana!!!-. Salió escopeteada de detrás del sofá con la cara blanca, vino corriendo mi abuelo, Marco, mi padre… todos con armas en las manos. Se pensaban que nos estaban atacando, y cuando me vieron con la pistola en la mano y a mi hermana blanca al lado de un agujero en el sofá. Nos cayó una bronca del 15, y nos castigaron mucho tiempo, cosa que tuve que pagar el doble, ya que mi hermana no hizo nada y le tocó comerse el marrón igual.
Eso sí, nunca voy a olvidar como El Calabazas salió corriendo con los calzoncillos aún en los tobillos asustado del baño.

Mi padre empezó a darnos la chapa, las armas son peligrosas, debéis tener cuidado. Pero me daba igual, ese momento fue lo que necesité para aficionarme a las armas. Tanto le insistí a mi padre en que me enseñara que los fines de semana mi padre me llevaba a mi y mis hermanos pequeños a cazar, Ivy se quedaba en casa con mi abuelo, o fumando por ahí y ligandose a algún desgraciado.
Empecé a aficionarme a todo aquello que fuera apuntar y disparar, a tal punto que empecé a ser profesional y top en muchos videojuegos.
Me pasaba las noches hasta las tantas de la mañana practicando en el ordenador, practicando de todo. Me enamoré de mi teclado, mi pantalla, mi ratón, el litro y medio de cocacola que me duraba 2 horas y la elfa nivel 90 de la Horda que me creé, uff que pechitos.
Por cierto, dicen que soy testarudo, gruñón, criticón y muy perseverante. Eso sí, que a mi familia no la toque nadie, que la frialdad de la familia Halsey corre por mis venas, y haré honor a mi apellido sin dudarlo.
Empecé a aprender a programar, y podría decirte que perfectamente me pasaba 15 horas delante del ordenador, y las otras durmiendo, cagando y paseandome por la casa.
Así he podido sacar mucho dinero, aprendiendo a entrar en cuentas bancarias, en ordenadores ajenos, ubicaciones. Trabajaba en muchas ocasiones para ciertas personas que desconfiaban de su pareja y querían pruebas de las infidelidades, mensajes, fotos…
He ganado mucho así, mucho. Florida, en este caso Miami está plagado de infieles, es como Las Vegas, lo que ocurre en Miami se queda en Miami, solo si yo quiero.
Con 17 años mi hermana se metió en un lío en la escuela de Alemán a la que íbamos por mi abuelo. Nunca pensé que ocurriría eso, si no, no lo habría tomado a risa pidiendo apuestas. Mi hermana por defender a una persona, apuñaló a otra defendiéndose ella. Las vueltas que da la vida, que te pone en donde debes estar si o si, para que aprendas.
Y así fue, pasé 4 años separado de mi hermana, que con suerte se redujeron, contactos de mi abuelo y buen comportamiento. Es lo que tiene prometerselo a tu abuelo y deber cumplirlo.

Esos 4 años me los pasé deprimido, intenté animar a la familia, cuando yo era el que más solo estaba. Toda la vida con ella, siempre juntos, y de golpe me arrebatan a mi hermana por hacer el bien.

Cosa que ella NUNCA hace, siempre es ella la que va a por el más cabrón, ya que la más cabrona es ella, siempre es ella la que no permite que nadie se meta con quien lo necesita, pero será la primera en ir a por el más vacilón. Y ese día se jodió.

Los años tardaban en pasar, pasaba mucho más tiempo con mi familia, sobretodo en el restaurante de Marco, estábamos un poco más unidos, y mi abuelo por más que tiró de contactos no pudo acortar ese tiempo. Lo único que nos dijo fue: Ivy es como una pelea en un bar, impredecible y destructiva. Allí donde va se hace respetar, y os aseguro que aunque no pueda sacarla, está bien protegida. Y así fue… tenía un hombre en la prisión que se encargaba de estar al lado de Ivy.

Mientras esperaba a que saliera, y la iba a visitar todos los fines de semana, me dediqué a llevar varios negocios de mi abuelo y Marco. Iba al puerto, allí me aseguraba de que quien debía pagará. Sacaba de la ciudad a indeseados que intentaban quitar el puesto a Marco, también en varias ocasiones, evité que varios de los nuestros fueran cogidos por readas de policías. 
Una cosa te contaré, Marco sería lo más cabrón que hay en Miami, y siempre, siempre, siempre… te imponía de tal forma, que ni el más valiente tenía huevos a mirarle a los ojos. Pero si una familia del barrio lo necesitaba, Marco estaba allí. Si una tienda del barrio necesitaba ayuda, él estaba allí. Nunca en todos los años que estuve con el y aprendí de el, vi como dejaba a alguien de los suyos o amigos atrás.
Y yo… joder, yo quería eso, y a quien más veía a la altura era a mi hermana Ivy. Ella lo admiraba, lo adoraba, para ella Marco y mi abuelo Klaus, eran dignos de admiración. 
Otros admitan a futbolistas, jugadores de la NBA, actrices, si mi hermana hubiera podido, tendría de poster a Marco y mi abuelo.
Recuerdo en esos 4 años, cosa que mi hermana gritó de rabia por no poder estar presente.
Con 18  defendimos la tienda de barrio de la señora Ana. Estaba siendo robada por delincuentes de tres al cuarto constantemente. Al principio era un par de cervezas, que la mujer dejaba pasar, luego eran cosas más caras y más cantosos. La mujer mayor, no se podía defender, y para colmo, era amistad de Marco desde hacía infinidad de años. 
Se enteró Marco y le faltó tiempo para tener a gente vigilando allí, y ocurrió.
Que placer sentí, cuando vi la cara de la señora asustada viendo como la volvían a robar, y vi mi putaaaa oportunidad! Ohh Yeah!! Imaginate mis 130 kilos y 1,90 de altura corriendo y saltando encima del tío que le robaba a la señora Ana. Todo iba a cámara lenta, tenía una sonrisa en la cara mientras le seguía y gritaba: TE-VO-Y-A-DE-BO-RAR!!!!!! METETE EN MI BARRIGA!!! Y plash! Encima de él. 
Y al coche, este se viene de viaje con nosotros.
El resto puedes imaginartelo, no volvió a ir de nuevo a la tienda, ni a pisar el barrio. Ya que no salió de aquel estanque de agua al que lo metimos con varias jeringas de droga en el cuerpo.
Y así es como trabaja, el cuerpo fue encontrado días después, y otro drogadicto más que nadie reclamará.
Pues sí, él cuidaba de los suyos, ya casi no existe esa lealtad

Mi hermana salió de prisión, y poco a poco volvió a ser todo más normal, a volver todo a su sitio. Cuidando al rebaño, trabajando y viciando.
Durante ese tiempo, conocí a muchas chicas, pero ninguna llegó a calarme excepto Laura. Pasé 2 años con Laura, la conocí cuando iba a cenar con sus padres de vez en cuando al restaurante de mi abuelo. Era una chica encantadora, pelo castaño, piel morena, una sonrisa preciosa, y me enamoré perdidamente de ella. Cada vez que venía a cenar al restaurante. Al final me atreví a hablar con ella y a empezar a tener una amistad y poco a poco mirar de conquistarla.
Le regalaba ositos de peluche, chocolate, hablaba con ella todos los días, mi primer amor vaya.
Esos 2 años que estuvimos juntos, fue genial, teníamos mucha complicidad, aunque llevar una vida doble, dedicarme a los trabajos que me dedicaba mi padre y quedar con ella, ser un angelito, un amor, era un poco complicado. Poco a poco se fue torciendo la cosa, y ella conoció a otro chico. Lo peor de todo fue enterarme como no podía entrar por las puertas, y no por estar gordo, que también, si no por la cornamenta que llevaba.
El interés, las mentiras, yo siempre estaba allí, y ella nunca cuando lo necesitaba. La vida iba pasando, y cada vez me costaba más confiar en ellas y todo por culpa de tanto engaño.
Supongo que como dice mi hermana, siempre hay un roto para un descosido, pero no las tengo todas conmigo.
Mi hermana conoció a un chico en prisión, este la protegía y trabajaba para Marco, así que era de fiar. Aunque yo lo tenía controlado, no vaya a ser que haga daño a mi hermana.
Ella se derretía cuando lo veía, y me encantaba verla vergonzosa a su lado. Todo lo mala que era, se le iba en un suspiro.
Con 20 años salió de prisión y la vida empezó a mejorar un poco, volviendo de nuevo a trabajar codo a codo juntos para mi abuelo y Marco.
Mi hermana conoció a Fallath en prisión, y mientras ella esperaba a que saliera de prisión, seguimos con nuestras vidas como pudimos.
Eramos jovenes, nos comíamos el mundo o eso pensábamos, e íbamos como cabras locas.
Pasamos varios años de un sitio a otro, trabajando firmemente en Florida, viajando a un sitio, siempre Ivy con una sombra en la espalda.
Con un plan poco a poco pensado de irnos a Los Santos. Habíamos visto como aquello era un desastre, adorabamos Florida, pero lo teníamos todo. Queríamos intentar hacer lo de Florida, pero por nosotros mismos.
Con 22 años Fallath se tuvo que ir a su país, y allí desapareció, dando noticias algunas amistades de que había muerto. Imaginad como se torció el asunto, su primer amor muere, y yo no podía hacer nada por ayudarla.
Cogimos puerta y nos fuimos a trabajos en otras ciudades por tal de desaparecer una temporada y olvidar un poco lo ocurrido. Yéndonos a San Francisco, a NY.. a conocer amistades de la familia, recoger favores, pagos e información.
Era increíble, eramos aceptados allí donde ibamos. Grupos armados hasta los dientes, se escuchaba – Y estos quienes son?- Y otro le contestaba, más respeto a los nietos de Klaus Halsey. – Y yo por dentro sonreía.
Y así pasamos varios meses, de una ciudad a otra, viviendo de noche, durmiendo de día. Reuniones, cenas de lujo, droga, alcohol, prostitución. Todo lo peor que podías imaginarte, estaba pasando por delante de nuestros ojos. En muchas ocasiones, cosas que no nos gustaban, pero que no podíamos hacer nada respecto a ello. Como uno de los casos en los que nos dimos cuenta, que habían chicas en contra de su voluntad en un prostíbulo.
Otra ciudad, otras normas, no era nuestro sitio, y tampoco podíamos evitar ser contactos de ellos y no venderles droga, armas, información.
Los negocios son negocios, y a veces hay que hacer tripas corazón y seguir con los planes. Nos enfocamos mucho en investigar y pedir información sobre Los Santos. Una ciudad al borde del desastre, plagada de delincuencia, sin un equilibrio natural ni un orden acorde a la ciudadanía.

La casa, Los Crips, Ballas, Familiers… Eran pillados, encarcelados, y otros muchos salían. Por cada 1 banda u organización que conseguían atrapar, nacían 2 más. 
Teníamos información de terceros, nombres, apellidos.. Gente invisible, fantasmas, que eran putamente intocables de lo bien que lo hacían. Estaban, pero no los pillaban. Gente sublime,  unos profesionales.
Lo que me pudría como a mi hermana, era que unos pandilleros se hicieran con el control de una ciudad. No había mafias? como es posible que un grupo de 30 negros suicidas generaran más miedo que una mafia italiana por ejemplo?
Habían cosas que se escapaban de nuestras manos, y por más que queríamos, solo el tener cierta información, nos frenaba. 
Volvimos a los 6 meses de estar visitando esas ciudades, y nos encontramos con asuntos mal zanjados que no nos gustaron nada, como se zanjaron algunos temas y dejaron crecer a otros grupos.

Uno de ellos un grupo de amarillo latinos. Empezaron a mover mucho material, parecía que había un desacuerdo en la zona, demasiada venta, demasiado cante, asesinatos mal hechos… Trabajos a medias mal realizados, haciendo que la policía estuviera detrás, cosa que no nos beneficiaba a nadie.
El amarillo los representaba, así que todo lo que veíamos amarillo en su barrio, lo quemabamos. Nos preparamos como dios manda, y los eliminamos a base de gasolina, y explosivos una noche. El resto que quedaron vivos, recibieron un aviso y una visita de la santa muerte. Algunos de mi mano, otros de parte de mi hermana.

Era algo que no podíamos permitir, que se destrozara el equilibrio que había en nuestra ciudad. Y podrás llamarme egolatra, acaparador o creido. Pera es nuestra ciudad, es a nosotros quién llaman cuando tienen problemas, saben que con nosotros entra la droga justa, las armas contadas, y que la policía tendrá información de lo que ocurra, al igual que nosotros de ellos.
Es un Quid pro quo, nosotros nos encargabamos de que el estado de la ciudad no se abarrotaba de delincuencia, pero como sabrás, es imposible eliminar todo mal. Así que, Marco y mi abuelo, se encargaron de ser lo mal necesario que necesitaban.
Los años pasaban y en navidades del 2016 asesinaron a mi abuelo y a Marco cuando salían del restaurante. Nosotros estábamos saliendo, cuando escuchamos el boom más estremecedor que he escuchado.
Era algo que no comprendíamos, y mira que estábamos más que acostumbrados a que pasara este tipo de cosas. ¿Qué se nos había escapado? ¿Qué ocurrió? quienes querían hacerles daño?
Nos fuimos enterando por contactos que un grupo de ex trabajadores y gente que empezaba en la ciudad, tenían de objetivo a Marco, querían su poder, y que los siguientes, serían los Halsey.

Nos pesó mucho la pérdida y algunos no superaron lo ocurrido. Nosotros conseguimos encontrar a esos tipos y vengarnos de la mejor forma que sabíamos. Con ayuda de mucha gente, inclusive jefe de policía. Mi padre se opuso totalmente a que mi hermana estuviera al mando, y eso era algo que Marco quería, lo repitió en muchas ocasiones, quería que Ivy se encargara del negocio, dejó el restaurante a nombre de mi hermana y algunas propiedades también. Hubo muchas discusiones en la familia, aun con la pérdida reciente, mi padre se negaba completamente, y no dio pie a que mi hermana empezara a manejar el asunto. Y eso que todos estaban conformes, pero…según mi padre. No quería que le ocurriera lo que a su padre, osea mi abuelo.
Mi hermana a escondidas de mi padre, reunió un grupo de personas entre las que yo estaba, y organizó una venganza. El día del entierro, se acercó el jefe de policía a mi hermana y por lo convencida que estaba de hacerlo determinado tiempo a determinada hora, creo que recibió mucho apoyo de ese hombre.
Esa venganza, salió a pedir de boca, yo estaba desde otro edificio, mientras el grupo de mi hermana se encargaba de entrar a base de fuerza por la puerta. Teníamos a un topo que quería salir cuanto antes de allí, y nos ayudó a poder entrar cuando menos se lo esperaran.
Fue entrar y solo se escuchaban tiros, gritos, indicaciones. Pero ni una sola sirena, parecíamos invisibles ante los ojos de la policía. Cogimos los cadáveres, los dejamos allí, y solo dios sabe que pensó la policía al llegar a la zona del crimen.
Cuando mi padre se enteró de lo que hicimos a su espalda, se armo una gorda. Estaba hiper enfadado, en la vida lo había visto así. Discutió durante horas con mi hermana, mi madre llorando, mis hermanos huyendo de la discusión, yo metido en medio, pero sin poder huir.
Al día siguiente mi hermana ya estaba comprando billetes para irse a Las Vegas. Es más que evidente que cogí la puerta y me fui yo también con ella junto a Fallath.
Íbamos a pasarlo bien allí, a vivir la vida, y quien sabe.. a conocer gente, entre ellos una persona que sabíamos que había trabajado para una de las mejores organizaciones criminales de los que hemos investigado.
Al llegar nos gastamos mucho dinero en las tragaperras, flipabamos con todo aquello, y aunque teníamos presente la muerte de nuestro abuelo y de Marco, no podíamos permitir que nos hundiera aquello. Fallath se lo pasaba pipa, mientras nosotros poco a poco íbamos superando sus muertes.
A las semanas de estar allí, pudimos contactar con Teo, teníamos información de el, y de una docena más de personas que habían estado en Los Santos, que la policía por no tener suficientes pruebas no pudieron encarcelar, y se marcharon.
Nos contó que perteneció a una organización criminal, bancos, federales, joyerías, asesinatos, extorsiones… Se dedicaban a todo, no le hacían asco a nada. A nosotros nos encantaban sus historias, y en muchas ocasiones pensabamos que exageraba, pero cuando veíamos las noticias de aquel entonces, todo era cierto.
El consiguió irse por llevar poco tiempo con ellos, cogiendo todo el dinero que pudo y yéndose lo más rápido posible a Las Vegas donde se dedicaba a divertirse, follar y gastarse el dinero.

Le contamos un plan que empezamos a generar una vez allí y viendo la seguridad que tenía uno de los mejores casino de Las Vegas.
Estaba todo organizado, contratamos a más gente y nos pusimos manos a la obra. Después de mucho tiempo controlando tiempos, viendo como cambian horarios, manías de trabajadores, puntos ciegos… Nos pusimos manos a la obra.
Allí mismo Ivy tenía controlada la zona y nos lo cantaba todo por pinganillo, nos pusimos con el plan y salió todo a pedir de boca. Fue realmente fácil si sabes de qué pie cojea la gente, y vestidos de trabajadores allí accedimos.
Salimos con el dinero, y nos empezó a seguir la policía, allí mismo con Fallath conduciendo, y esperandonos el siguiente vehículo, se torció todo. Nos traicionaron, queriendo robarnos todo el dinero, y se terminó la libertad, se terminó todo.
Mi hermana Ivy acudió al lugar a toda hostia, y allí mismo estábamos atados de manos por quienes pensábamos que eran compañeros de plan, Teo, Fallath y yo sin poder movernos y escuchando sirenas de la policía.
Ivy en un arrebato de proteger, apuñaló a un policía y mientras nos íbamos cogieron a Fallath.
El silencio se apoderó de todos, estábamos encasillados en el que iba a pasar… No era por el dinero, en Florida teníamos muchísimo.
Los días posteriores fueron horribles, cambiando de apariencia, de habitaciones, de coche… Seguimos con el plan, pero sin Fallath y sin el dinero. Teo, Ivy y yo, tuvimos que seguir con nuestras vidas, o eso pensaba yo.
Fallath obligó a mi hermana a que si ocurría algo, que ella siguiera con su vida. Pero no iba a permitirlo, la conozco…
Y aquí empezó una época de movimiento, contactos y aprendizaje.
Pasamos una temporada más en Las Vegas hasta 2017, vivíamos en un piso de alquiler, siempre lo más cercano a la federal. No podíamos visitarlo, ya que según el informe a él, le ayudó varias personas más. Siempre contratando a gente, pidiendo favores, Ivy le enviaba mensajes por parte de otra persona que visitaba a un familiar, y este se lo decía a Fallath, un follón. Nunca sabíamos si llegaba de verdad el mensaje, o a trozos.
Investigabamos a la gente que trabajaba allí, nos hacíamos amigos incluso, algunas personas eran buenas, amables, cariñosas… Pero en el momento oportuno, dejarían de serlo, o tendríamos que dejarlos atrás, irnos sin decir nada.
Hasta que Fallath era trasladado a otra prisión, lo llevaron a una de NY donde nos pasamos 6 meses investigando quiénes trabajaban ahí, y cuando teníamos algo, lo trasladaban. Eso de que haya un asesino de policía, los trabajadores no lo llevan bien, y tienen que acabar moviéndose de prisión.
Fue a muchas más, donde todo era lo mismo, 4-7 meses investigando, aguantando, estando en la mierda y viviendo a base de – he oído, o Me han dicho…- con lo mínimo de esperanza para sacarlo.
No iba a dejar que mi hermana se enfrentará a esto sola, ella siempre ha estado conmigo en las buenas y en las malas.

Pasamos por más prisiones durante esos años, mi hermana pudo empezar su vida de nuevo sin problemas, pero nunca perdió la esperanza. Yo conocí a varias mujeres, pero en cuanto trasladaban a Fallath de prisión, se terminaban mis romances, total, ya no existe el amor o sí?
San Francisco fue la última ciudad a la que llevaron a Fallath, era Enero de 2019, y las esperanzas ya mermaban, vivíamos en la casa que Teo nos cogió. Cerca estaba la prisión de San Francisco. Cada vez había menos probabilidad de sacarlo, o arriesgamos o no íbamos a poder hacerlo.
Y empezamos a ir a saco. Pillamos a varios guardias con problemas económicos, uno con una pequeña enferma y otro endeudado hasta las cejas.

El de la hija con 14 años en el hospital, a pocos meses de vida por no poder pagar el tratamiento que necesitaba. Puto dinero… y el otro las deudas lo habían dejado sin familia, los dientes los tenía destrozados de los nervios.
Cogímos y en un sobre pusimos dinero e indicaciones. Ambos aceptaron, y puedo aseguraros, que mi hermana aunque el padre de familia no hubiera aceptado, habría dado dinero para la recuperación de la pequeña de 14 años.
Seremos sicarios, asesinos, malas personas, pero no hacemos daño a los niños.

Pasaron los meses y todo empezó a encajar, horarios, trabajadores, contactos, compra de coches, pasaportes.. con 2 destinos.
Europa o Los Santos, Fallath recibió los pasos que debía seguir en una reyerta y todo fue como las fichas de dominó colocadas una detrás de otra, cayendo como en un simple juego bien colocadas.
Se tenían que pelear 2 negros y allí, en la distracción, sacarían a Fallath. Todo empezó a pedir de boca, uno trás otro de los planes se iban completando. Llegó el día esperado, todo estaba planeado, no podía fallar ni nada, ni nadie. Era Noviembre, la gente estaba más en casa que en la calle, contra menos gente esté de por medio mejor.
El plan era fácil, una pelea en el comedor a la hora casi de cenar, llevarse a Fallath de la zona uno de los guardias hacia el camión que le espera en la parte trasera de la federal. Un traslado supuestamente ya aprobado hacia otra prisión, todo una falsa.

Me imagino que todo salió bien, ya que allí estaba, el camión, con Fallath en la parte trasera del camión, sin esposas. Nosotros esperábamos en una zona a unos 3 km de la federal, un edificio en ruinas pero lo suficientemente grande para poder escondernos y esperar allí, bien armados y posicionados, por si hay que hacer uso de las armas.
El camión se paró, salimos muchas personas armadas hasta los dientes, y pudimos escuchar la voz de Fallath.
Ivy ordenó no dejar de apuntar mientras iba acercándose al camión y abrir la puerta trasera. Y allí estaba, al fin, después de casi 4 años.

Pude ver la cara sonriente de Fallath, como iban corriendo los 2 a abrazarse, mientras se besuqueaban yo les metía prisa, que espabilaron y nos teníamos que ir. Fallath se vistió a toda prisa, nos montamos en los coches, Ivy dejó indicaciones a los guardias de donde les esperaba el dinero por hacer el trabajo y nos fuimos.
Las caras nos habían cambiado, se podía notar el ambiente, todo iba a salir bien.
Con los nuevos pasaportes, el destino lo decidíamos nosotros. Y hacia Los Santos íbamos, a por todas como siempre, a demostrar quienes éramos y de donde veníamos.
Abuelo estarás orgulloso de nosotros.